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Foto de una mujer que sonriente sostiene a un bebé que apoya en su pecho van vestidos los dos de blanco. A la izquierda aparece un círculo rojo con una imagen de la película Peter Pan con Wendy que sujeta a uno de sus hermanos

Síndrome de Wendy en la maternidad: Cuando te olvidas del autocuidado

Qué es el síndrome de Wendy, las consecuencias para madres e hijos y cómo se puede superar

La maternidad es una experiencia que cambia la vida de muchas mujeres, que se enfrentan a nuevos retos y responsabilidades al cuidar de sus hijos. Sin embargo, algunas madres pueden caer en el extremo de dedicarse por completo a sus hijos, olvidándose de sus propias necesidades y deseos. Esto puede generar un trastorno conocido como el  síndrome de Wendy, que toma su nombre del personaje de Peter Pan que se convierte en la madre de los niños perdidos.

¿Qué es el síndrome de Wendy?

El síndrome de Wendy se caracteriza por la necesidad constante de satisfacer a los demás. Especialmente a los hijos, a costa de sacrificar el propio bienestar.

Las madres con este síndrome suelen ser sobreprotectoras, controladoras y dependientes de sus hijos. Siempre buscando su aprobación y evitando su rechazo. También pueden tener dificultades para poner límites, expresar sus emociones y tomar decisiones por sí mismas.

El síndrome de Wendy  no es una enfermedad mental, sino un patrón de comportamiento que puede tener diversas causas. Algunas de ellas son:

  • Una baja autoestima y una falta de identidad propia, que lleva a buscar el reconocimiento externo.
  • Una historia personal de carencias afectivas, abusos o traumas, que genera una necesidad de compensar lo que no se recibió en la infancia.
  • Una educación basada en el rol tradicional de la mujer como cuidadora y sumisa, que impide desarrollar una autonomía personal.
  • Una presión social y cultural que exige a las madres ser perfectas y sacrificadas, sin tener en cuenta sus deseos e intereses.

Foto de una madre de la que solo se ve medio cuerpo y apoyada en su pecho un niño pequeño con cara triste
El síndrome de Wendy trae consecuencias para los niños | Istock

¿Qué consecuencias tiene el síndrome de Wendy?

El síndrome de Wendy puede tener efectos negativos tanto para las madres como para los hijos. Para las madres, este síndrome puede provocar:

  • Un estrés  crónico y un agotamiento físico y mental, al asumir más responsabilidades de las que pueden manejar.
  • Un aislamiento  social y una pérdida de la pareja, al descuidar otras relaciones importantes y centrarse solo en los hijos.
  • Un sentimiento de culpa y frustración, al no poder cumplir con las expectativas propias o ajenas.
  • Un riesgo de depresión y ansiedad, al no atender las propias necesidades emocionales y sentirse vacías e insatisfechas.

Para los hijos, el síndrome de Wendy puede generar:

  • Una falta de autonomía y confianza en sí mismos, al no aprender a resolver sus propios problemas ni a tomar sus propias decisiones.
  • Una dependencia emocional  y una baja autoestima, al no desarrollar una identidad propia ni un sentido crítico.
  • Una dificultad  para establecer relaciones  sanas y maduras, al no tener modelos adecuados ni saber poner límites.
  • Un riesgo de repetir el mismo patrón en la edad adulta, al asumir el rol de salvador o víctima en sus parejas o familias.

También se ha dicho que el síndrome de Wendy  puede generar en los hijos el llamado síndrome de Peter Pan. En este caso, es un síndrome en el que el adulto se resiste a crecer. Con marcados rasgos de inmadurez y narcisismo.

¿Cómo superar el síndrome de Wendy?

El primer paso para superar el síndrome de Wendy es reconocerlo  y aceptarlo, sin juzgarse ni culparse. El segundo paso es buscar ayuda profesional, si se considera necesario, para trabajar las causas y las consecuencias del problema. El tercer paso es poner en práctica algunas estrategias para cambiar el patrón de comportamiento, como por ejemplo:

  • Aumentar la autoestima  y la autoconfianza, reconociendo los propios logros y cualidades, y valorándose como persona más allá del rol de madre.
  • Desarrollar una identidad  propia y un proyecto vital, descubriendo los propios intereses y pasiones, y dedicando tiempo a actividades placenteras y enriquecedoras.
  • Establecer límites  saludables y respetuosos con los hijos, educándolos con amor pero también con firmeza, y fomentando su autonomía y responsabilidad.
  • Expresar las propias emociones  y necesidades, comunicándose con asertividad y honestidad, y pidiendo ayuda cuando sea necesario.
  • Cuidar las otras relaciones  significativas, manteniendo el contacto con la pareja, los amigos y la familia, y compartiendo experiencias positivas con ellos.

El síndrome de Wendy  en la maternidad no es un destino inevitable, sino una oportunidad para crecer y mejorar como persona y como madre. Al cuidarse a sí misma, la madre también cuida a sus hijos, y les enseña a ser felices y libres.